El ministro de Justicia bonaerense, Eduardo Di Rocco, se mostró confiado en que con la construcción de nuevas penales y alcaídas este año se logre bajar la tasa de superpoblación carcelaria en la provincia de Buenos Aires.
"Pensamos llegar a fin de año muy equilibrados, ese es el objetivo de este año", dijo Di Rocco.
El funcionario informó que, además del penal de Campana habilitado hoy, está previsto finalizar durante 2006 una cárcel en La Matanza y otra de máxima seguridad en San Martín, además de dos alcaidías en ese distrito y en Junín.
La construcción de estas unidades sumaría unas 5.700 plazas al sistema carcelario de Buenos Aires, lo que aliviaría la superpoblación.
"Los índices son muy altos para la provincia de Buenos Aires.
El promedio en Argentina es de 165 presos cada 100 mil habitantes, y en la provincia estamos en 217 o 227. Es un índice muy, muy elevado", evaluó Di Rocco.
Agregó que en la órbita del sistema penitenciario provincial hay actualmente 24.793 detenidos, y que la capacidad real es de 18 mil presos, por lo que "estamos con unos 7 mil detenidos que están hoy en exceso", explicó, al tiempo que consideró que "la superpoblación produce hacinamiento y genera situaciones de violencia".
Consultado sobre si este año sería el último en que el Servicio Penitenciario bonaerense se encuentre en emergencia, Di Rocco dijo que no cree que haya necesidad de prorrogarla si ayudan varios factores, entre los que mencionó la construcción de penales y la reforma de leyes excarcelatorias.
Di Rocco se refirió también al manual de convivencia implementado en la flamante Unidad 41 de Campana.
"Los internos van a firmar un manual de convivencia, un compromiso para conocer sus derechos y obligaciones, y lograr una mejor convivencia en el penal", reseñó Di Rocco.


